ARTÍCULO DEL DIARIO
ABC
Científicos
advierten de un colapso planetario inminente e irreversible
(Judith de Jorge) Diario ABC;
Sociedad; 07 de junio de 2012
Una veintena de prestigiosos investigadores asegura en la revista «Nature» que el impacto humano puede llevar a la Tierra a un «nuevo régimen» para el cual no estamos preparados en tan solo unas pocas décadas
Las llamadas de atención ya han sido muchas pero ésta, por el prestigio de las voces que la realizan y lo tajante de su mensaje, quizás consiga, por fin, hacerse escuchar. Un renombrado plantel de 22 científicos de todo el mundo, entre ellos algunos españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha advertido de que la Tierra se aproxima a un colapso inminente e irreversible. En cuestión de décadas, si no se toman las medidas adecuadas -algo para lo que, por fortuna, aún estamos a tiempo-, la humanidad se enfrentará sin remedio a un «nuevo régimen para el que no estamos preparados». El panorama desolador incluye carencia de alimentos y de agua potable, enormes sequías, extinción de especies y migraciones masivas de gente en busca de su propia supervivencia «como nunca hemos visto en la historia». Las causas, según explican en la revista «Nature», son el brutal crecimiento de la población, la destrucción de los ecosistemas naturales en todo el mundo y el cambio climático.
Desde sus comienzos, la
Tierra ha sufrido cinco
grandes episodios de extinciones masivas asociados a cambios
climáticos que han transformado las características de todo el planeta. El
último gran cambio se produjo hace unos 14.000 años, cuando el 30% de la
superficie terrestre perdió la capa de hielo que la cubrió durante el último
período glacial. Desde entonces, el planeta se ha mantenido más o menos estable
hasta la aparición y el desarrollo de la civilización humana. Sin embargo, los
científicos creen que esto está a punto de cambiar. Y la culpa es nuestra.
Para empezar, somos muchos y
consumimos demasiados recursos. La tasa de crecimiento anual de la población es de
unos 77 millones de personas, casi mil veces superior a la experimentada hace
entre 10.000 y 400 años. Hemos alterado el paisaje gravemente y
emitimos a la atmósfera cantidades
ingentes de CO2.
«Sí, tenemos motivos para asustarnos. Hay grandes posibilidades de
llegar a un punto de
no retorno, catastrófico, para el que no hay marcha atrás, y las
consecuencias pueden ser enormes para nuestra calidad de vida como especie.
Tendremos problemas muy grandes», afirma a
ABC.es Jordi Bascompte, biólogo de la Estación Biológica de Doñana, que ha
participado en el trabajo.
El científico compara al
mundo con una taza en el borde de una mesa a punto de caer y hacerse añicos. No
parece que se produzcan grandes cambios mientras se acerca al filo, pero un
ligero movimiento al final (léase, por ejemplo, una subida de temperaturas) y,
de repente, el golpe puede ser terrible. La lista de fatales
consecuencias es interminable.
-
Perderíamos la polinización de los campos
agrícolas -un proceso natural que
hacen insectos como las abejas y del que dependen los cultivos-,
-
muchas especies se extinguirían y otras se adaptarían,
- la
provisión de agua potable y de alimentos sería mucho
menor a consecuencia de la disminución de la biodiversidad
-
y aumentarían las zonas mundiales desérticas.
- «Las grandes sequías conllevarían grandes
migraciones y el regreso de enfermedades infecciosas que en
el mundo occidental creemos erradicadas», apunta el biólogo.
En palabras de Anthony
Barnosky, profesor de biología en la Universidad de California Berkeley y
principal autor de la revisión, «realmente será un nuevo mundo desde el punto de vista biológico”
Y todo esto puede estar a
la vuelta de la esquina. Los estudios realizados por los científicos, según han
podido observar en ecosistemas locales, su particular bola de cristal, predicen
que puede ocurrir alrededor del año 2025. Alrededor de esa fecha, si seguimos al mismo ritmo, habremos
destruido el 50% de los hábitats naturales mundiales. Y en 2045, el 55% (ahora
vamos por el 43%). «Es rápido, sabemos las causas y las implicaciones. Es un
buen momento para actuar y evitarlo. Si la taza está en el borde es
infinitamente más sencillo empujarla hacia el lado adecuado, aunque suponga un
gran esfuerzo, que intentar repararla cuando ya haya caído», dice Bascompte.
Los investigadores creen que
todavía estamos a tiempo de revertir la
situación. Para ello, apuestan por frenar el crecimiento de la población, reducir el uso de energía per cápita
en los países del primer mundo y optar por las sostenibles,
emplear los recursos de forma más racional e intentar proteger las zonas
vírgenes de la Tierra.
Algunos quizás consideren estas conclusiones demasiado alarmistas. A ellos, Bascompte les diría que «esa es la realidad. Puede ser dura, pero es mucho mejor enfrentarse al problema que obviarlo. Es similar a alguien que tiene un cáncer y pretende ignorar lo que le dice el médico. Ignorar la información nunca es una buena decisión».
Algunos quizás consideren estas conclusiones demasiado alarmistas. A ellos, Bascompte les diría que «esa es la realidad. Puede ser dura, pero es mucho mejor enfrentarse al problema que obviarlo. Es similar a alguien que tiene un cáncer y pretende ignorar lo que le dice el médico. Ignorar la información nunca es una buena decisión».



No hay comentarios:
Publicar un comentario