Cuaderno 2
APUNTES SOBRE TEORIA
ECONÓMICA
LA ECONOMÍA COMO
CIENCIA SOCIAL
LOS CIMIENTOS DE LA CIENCIA ECONÓMICA.
Modelos Mecánico-descriptivos
“No se
puede comprender el cambio sin inventar el tiempo… Primero se asume el tiempo
uniforme y reversible de los relojes, un fluir de referencia que no robe
protagonismo a las cosas de este mundo. Es un tiempo para definir cosas
ultrasimples, un tiempo sin pasado ni futuro: El
tiempo mecánico. Cuando
las cosas no son tan simples, como una gota de tinta roja diluyéndose en el
agua, el tiempo no sólo fluye, sino que lo hace del pasado hacia el futuro…. Es el tiempo termodinámico. Un ser vivo tiene metabolismo y, por tanto, un tiempo propio a
contrastar con el que percibe del exterior el de los Planetas y los
calendarios. Resultado: el tiempo no sólo fluye del pasado hacia el futuro,
sino que ¡también se acelera! Por
eso, entre otras cosas, los veranos de la infancia se nos antojan más largos. Es el tiempo fisiológico... cuando un ser vivo accede al conocimiento, entonces resulta que
puede llegar a darse cuenta de que él mismo es un producto de la historia,
descrita por un tiempo que no sólo se acelera del pasado hacia el futuro, sino
que se bifurca en diferentes ramas… es el
tiempo histórico, es el tiempo de la geología, de la biología y la psicología, el
tiempo del arte y la civilización, el que se intuía antes de inventar la
física… es, en fin, el tiempo de toda vida”. (Wagensberg. 1997)
http://elperiodico.com/es/noticias/opinion/percepcion-del-tiempo-1296643
http://elperiodico.com/es/noticias/opinion/percepcion-del-tiempo-1296643
¡Ah! Y
no olvidemos algo esencial, la Teoría económica se fundamenta en el
razonamiento mecánico reversible que además confunde medios con fines y que ha
desarrollado modelos matemáticos “mecánico-descriptivos”, donde
se reduce a los individuos a entes impulsados por las fuerzas de la
maximización de la utilidad o satisfacción y obtención del máximo beneficio. Seres
dirigidos exclusivamente por la razón, cuyos resultados se hacen medibles
mediante fórmulas matemáticas que no se corresponden con ningún hecho y donde
la compleja noción de desarrollo económico se reduce a un número, el PIB per
cápita y lo más importante, la dialéctica, que se oculta bajo la sombra de la
utilidad, que Walras supone podemos medir matemáticamente de forma exacta y que otros
miden mediante una escala de satisfacción subjetiva, otros en base al orden
moral y que, en realidad nadie puede medir de forma real, desde que nació la
“ciencia económica”.
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