EL MITO DEL CONSUMO
La teoría
económica del consumidor es el principal pilar sobre el que se apoya el modelo microeconómico en el que el
mundo está inmerso. El consumidor es el personaje central de la microeconomía:
sus gustos determinan lo que se produce en la sociedad: ¿Qué producir? y
¿Cuánto producir?
La satisfacción de los deseos de las economías
domésticas apoyada en la gran falacia de
la necesidad, convierte al consumo en una forma de vida, en un fin en si
mismo, no en un medio para vivir.
La teoría se
basa en alcanzar la condición de
equilibrio del consumidor, en el que la pendiente de la recta de balance se iguala con la pendiente de la curva
de indiferencia.
Y ¿Cómo hacen esto?
Pues, mediante un sesudo razonamiento que les lleva
a elegir de forma coherente, dada su capacidad de compra o renta disponible, las
cestas de consumo (bienes
y servicios) que mejor satisfacen sus
necesidades y, allí donde se igualan sus posibilidades de comprar y sus
necesidades o gustos, se produce el éxtasis del equilibrio mágico que nos
reporta la mejor felicidad a la que podemos aspirar dada nuestro nivel de
renta. En fin, otro bonito cuento de hadas del capitalismo.
Pero detrás
se esconde una calculada realidad que reduce a las personas a simples monigotes
denominados consumidores, supeditados a cubrir unas necesidades creadas social e históricamente, en función de su
renta disponible que puede ser nada, sin desearlo. Pero es que, además, no se nos dice nada sobre la dotación inicial con la que
parte cada individuo, en el juego, a saber:
Unos solo disponen de tiempo para vender y para ello la decisión la basa
en sus gustos y el precio de la venta de su trabajo.
Otros además de bienes duraderos (máquinas, etc.).
Y otros además de derechos de propiedad (Tierras, Inmuebles, Empresas, etc.).
“
.. uno de mis primeros escándalos ante la
teoría fue la tremenda amputación de la realidad que impone a su análisis del
consumo, al partir de los gustos del consumidor y excluir las variables que los
implantan en la voluntad, al parecer autónoma del sujeto.”
(José Luís Sanpedro.
–Economía humanista, algo más que cifras)
Según la teoría económica neoclásica, pues, la ciencia económica se ocupa de satisfacer
las necesidades con los recursos escasos.
Pero ¿Quién decide a quién y en
qué cantidad se debe satisfacer su necesidad?
Los
economistas responden rápidamente: el precio.
Mediante el
precio se produce la mejor distribución posible de los bienes y servicios de
una sociedad. El “mercado” asigna mediante los precios los recursos escasos.
Si esto es así, cabe entonces preguntarse:
¿Pero, si es eficiente este sistema?
- ¿Por qué el 20% de la población consume el 80%
de los Recursos del Planeta?
- ¿Por qué el 1% de la población mundial posee el
40% de la riqueza?
- ¿Por qué el 52% del Producto Mundial está en
manos de poco más de 500 corporaciones?
-
¿Por qué 5.000 personas mueren a diario por
beber agua contaminada?
-
¿Por qué 34.000 niños mueren, cada día, a causa
de la pobreza?
-
¿Por qué 1.000.000.000 de personas no tienen
acceso al agua potable?
-
Sabemos que más de 1.000.000.000 de personas
padecen hambre
-
La mitad de la población mundial sobrevive con
2 euros al día.
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